COMPETENCIAS CIUDADANAS, HEBEGOGÍA Y PRÁCTICA DOCENTE: UNA REVISIÓN CRÍTICA Y DOCUMENTAL PARA REPENSAR LA
FORMACIÓN CIUDADANA EN LA EDUCACIÓN MEDIA EN COLOMBIA.
que contribuyan al alcance de este propósito
formativo.
discurso académico de paz y convivencia, sino
traducirse en prácticas docentes que reconozcan la
conflictividad social y promuevan la participación
real de los estudiantes, empoderándolos con las
habilidades necesarias para transformar su entorno.
En la misma línea, Yáñez y González (2021),
destacan que, en México, las instituciones escolares
tienden a reproducir modelos autoritarios, limitando
la expresión y participación juvenil; por lo que es
indispensable repensar la formación ciudadana más
allá del discurso político-educativo.
En este marco, el Ministerio de Educación
Nacional (MEN, 2004), define las competencias
ciudadanas como el conjunto de conocimientos,
habilidades y disposiciones que permiten al
ciudadano actuar de manera constructiva en la vida
social y política. Estas se agrupan en tres
dimensiones
interdependientes:
cognitiva,
emocional y comunicativa, orientadas al desarrollo
de la empatía, la cooperación, la resolución pacífica
de conflictos, la participación democrática y la
valoración de la diversidad.
Desde una perspectiva latinoamericana, la
UNESCO (2015) plantea que los contextos de
desigualdad, violencia estructural y exclusión social
demandan una educación que articule la ética con la
acción social, mediante una Educación para la
Ciudadanía Mundial (ECM), que forme sujetos
críticos, empáticos, respetuosos y responsables
globalmente. En coherencia, la Recomendación
sobre la Educación para la Paz, los Derechos
Humanos y el Desarrollo Sostenible promueve
entornos democráticos y restaurativos donde el
Sin embargo, a pesar de los lineamientos, la
violencia persiste en los entornos escolares
colombianos y se agrava al observar que la mayoría
de los estudiantes colombianos se ubican en los
niveles de desempeño 1 y 2 en la pruebas de
competencias ciudadanas y sociales (ICFES, 2025).
Lo cual refleja la dificultad de traducir el
conocimiento teórico en acciones concretas de
convivencia y participación; por ello Luís (2023),
reafirma que el desafío se concentra en el diseño de
programas educativos que fortalezcan las habilidades
críticas, el desarrollo de valores y la educación
cívica. Por lo tanto, la escuela, tiene el reto de superar
la enseñanza normativa y transformarse en un
espacio de práctica viva de la democracia y la paz.
De igual forma, Porto (2023), advierte que la
aprendizaje
sea
una
experiencia
ética
y
transformadora (UNESCO, 2024). La UNESCO
(2016), invita a repensar la educación como un
espacio de desarrollo integral, donde se fomente la
participación efectiva, la reconciliación y la ética,
preparando a los jóvenes para enfrentar los retos del
siglo XXI de manera responsable y con compromiso
social local y global.
formación ciudadana no puede limitarse a un
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SINOPSIS EDUCATIVA • Año 26 • Vol. 26 N.º 1 • Junio 2026